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ES
NECESARIO OTRO SINDICALISMO PARA QUE OTRO MUNDO SEA POSIBLE
Reunidos
en asamblea medio millar de militantes del sector crítico de todo
el estado, queremos exponer las siguientes conclusiones:
En la historia de la humanidad
nunca hubo más capacidad de crear riqueza y tanta miseria al mismo
tiempo. Efectivamente, en un mundo donde el desarrollo científico-técnico
permite una producción de bienes y servicios cada vez mayor, aumenta
incesantemente el hambre, la desigualdad y la desesperanza. Los datos
hablan por sí solos: 356 ricos tienen iguales ingresos que 2.400
millones de personas; o 100.000 personas mueren al día por hambre
y sus consecuencias. La causa está en el capitalismo cada vez más
globalizado, más depredador y especulativo, que en la lucha por
los mercados y la extracción de beneficios sume en la miseria a
dos tercios de la población mundial.
Un sistema, pilotado por
EEUU, que destruye la naturaleza (contaminación, cambio climático,
agujero de ozono, etc.); que a través de los organismos internacionales
como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la OMC, estrangula
a los pueblos con sus planes de ajuste y miseria al sericio de las grandes
corporaciones multinacionales, como pone de manifiesto la situación
de Argentina y de otros muchos países; que impulsa la precariedad,
el recorte del salario y de los derechos sociales, el ataque al Estado
de Bienestar y al sector público en los países desarrollados;
que no duda en recurrir a la guerra para superar sus crisis y contradicciones
o que apoya auténticos genocidios como el que está sufriendo
el pueblo palestino.
Las agresiones sociales
del Gobierno de la derecha no han cesado desde que el Partido Popular
llegó al poder y se han acentuado con su mayoría absoluta.
Así, vemos como
se ha venido aplicando una
política neoliberal que ha desmantelado el sector público
empresarial, privatizando a precios de regalo empresas públicas
saneadas y estratégicas;
se desregulan derechos laborales y sociales, creándose nuevos tipos
de contratación con un despido más barato;
se intensifican los ataques a la Universidad y a la enseñanza pública,
se deteriora el sistema nacional de salud o se mantiene un sistema de
pensiones públicas insuficientes, donde un 70% de ellas son inferiores
a un Salario Mínimo continuamente degradado en la última
década y que se encuentra 40 puntos por debajo de la media de los
salarios mínimos europeos;
se recortan los salarios de los empleados públicos, año
tras año, y no se ha cumplido la Sentencia de la Audiencia Nacional
que reconocía la obligación del Gobierno de cumplir los
acuerdos alcanzados con las organizaciones sindicales;
se aprueba una política fiscal regresiva de clase en favor de las
rentas de capital y que ha supuesto el aumento de la presión impositiva
en dos puntos del PIB.
La mayoría de estas
medidas han sido puestas en practica por el Gobierno del PP en un contexto
de debilidad sindical y falta de articulación de la contestación
necesaria. La confrontación, cuando se ha producido, ha tenido
carácter sectorial; en otros casos no ha habido ninguna contestación
movilizadora ante graves medidas. Más en concreto, durante el 2001:
no se respondió ante
la imposición gubernamental de la reforma laboral de marzo de 2001,
que abarataba el despido e introducía nuevas modalidades degradadas
de contratación;
se firmó un acuerdo de pensiones, desde la división sindical,
que aunque contuviera algunas mejoras, estimula el retraso de la edad
de jubilación más allá de los 65 años y abre
la posibilidad al establecimiento de un nuevo período de cálculo
con toda la vida laboral, circunstancia esta a la que tendremos que oponernos
resueltamente.
un Acuerdo Interconfederal para la negociación colectiva que se
asienta en la moderación salarial y en una nueva tregua al gobierno,
sin concretar contrapartidas en materia de empleo, reducción de
jornada o derechos sindicales. Se ha negado expresamente la consulta a
los afiliados y a los trabajadores sobre este acuerdo.
Ante este complejo panorama,
los hombres y mujeres del Sector Crítico de CC.OO. queremos manifestar:
- Nuestro
compromiso con un modelo sindical de clase y sociopolítico, reivindicativo
y participativo, democrático y pluralista, que defienda con firmeza
los intereses laborales en la perspectiva de una sociedad más
libre y progresista; que cuente con los trabajadores en la toma de decisiones;
que confíe en la fuerza de la movilización como motor
de cambio; y que defienda la pluralidad como un valor que enriquece
al sindicalismo frente a la exclusión y al pensamiento sindical
único.
- Nuestra
voluntad de participar activamente, como militantes sindicales y de
la izquierda, en el movimiento antiglobalización, porque creemos
firmemente en un mundo sin miseria ni explotación, un mundo que
no ahogue a los países y pueblos del Tercer Mundo y en el que
haya un nuevo orden económico internacional justo; un mundo que
respete los derechos laborales de los trabajadores, mujeres y jóvenes;
un mundo que asegure los derechos humanos y que promueva la paz; un
mundo que no se sitúe continuamente al borde de la catástrofe
medioambiental. Nos pronunciamos por impulsar una amplia y unitaria
campaña de solidaridad con los trabajadores y el pueblo argentino,
que exija la anulación de la deuda externa con España.
Llamamos a participar en las movilizaciones del 14 al 16 de marzo en
Barcelona y las posteriores de junio en Sevilla.
- Nuestra
exigencia de otra política económica que haga frente a
la recesión, priorizando el empleo, la protección social
y un reparto más justo de la renta y de la riqueza, estimulando
para ello la actividad económica, la inversión, el consumo
y una política fiscal equitativa.
- Nuestro
apoyo y solidaridad con las luchas de los trabajadores de Sintel, UPS,
Volident, etc. y con todas las buenas causas sociales para conseguir
su éxito. En el caso de Sintel, todas las CC.OO. deben respetar
y respaldar las decisiones democráticas de la plantilla, ya que
el mejor final de su lucha es el que cuente con la aprobación
de los afectados. Defenderemos los derechos de los inmigrantes y de
todos aquellos colectivos que sufren discriminación o la intolerancia,
tales como mujeres, jóvenes y personas mayores.
- Nuestra
decisión de combatir la política de agresiones sociales
de la derecha. Desde la última reforma laboral, al ataque a la
enseñanza y sanidad pública, a los nuevos intentos desreguladores
(anteproyecto de ley Concursal), o el anunciado recorte de las pensiones
aumentando a toda la vida laboral el período de cálculo.
Trabajaremos en la perspectiva de conseguir una movilización
general a favor del empleo digno, estable y con derechos; por la jornada
de 35 horas semanales sin reducción salarial; la protección
social plena, especialmente hacia los desempleados; la mejora de las
pensiones, la enseñanza y la sanidad públicas.
- Nuestro
rechazo al último pacto de moderación salarial firmado.
Como ni nos orienta ni nos recomienda bien, debe ser superado con la
unidad y la fuerza de los trabajadores en los convenios colectivos.
Tiene que haber compromisos empresariales concretos de creación
de empleo, garantías firmadas de no despedir, conversión
cuantificada de temporales en fijos. Si no es así, se deberán
de exigir incrementos salariales que supongan una clara y fuerte mejora
de poder adquisitivo, en un momento en el que los beneficios empresariales
siguen siendo muy altos y el crecimiento positivo de la economía
los permiten y los hacen necesarios para que participen, por fin, de
la redistribución de la renta y de la riqueza y recuperen poder
adquisitivo. Sólo si se supera el acuerdo firmado evitaremos
que se prorrogue y consolide un modelo que limita los salarios y empobrece
la negociación colectiva.
- Nuestra
propuesta al conjunto del sindicato para realizar una reflexión
sobre la situación actual y la necesidad de tomar medidas en
dos planos: un giro sindical a la izquierda y el respeto a la pluralidad
con todas sus consecuencias. Ello permitiría recuperar el entusiasmo
de todos los afiliados y nos colocaría en mejores condiciones
ante las inmediatas elecciones sindicales.
- Nuestro
firme y permanente compromiso con las libertades y los derechos democráticos,
más aún en unos momentos en los que están siendo
acosados con el pretexto del terrorismo.
Por último, desde
el Sector Crítico de CC.OO. hacemos un llamamiento a todos los
afiliados del sindicato y, en general, a los trabajadores y trabajadoras,
a participar activamente en la vida sindical, en la defensa de sus derechos
y a presentarse y votar en las próximas elecciones sindicales las
candidaturas del sindicato. Confiamos en la fuerza de los trabajadores,
en su capacidad de elaboración de alternativas, de organización
y de lucha. Estamos convencidos que si tomamos conciencia de nuestro poder,
podremos construir una sociedad más justa, solidaria y participativa
y un sindicalismo de clase, democrático y plural, que permita avanzar
en los derechos y recupere la esperanza de millones de trabajadores y
trabajadoras, pensionistas y jubilados y jóvenes. Es necesario
otro sindicalismo para que otro mundo sea posible.
Asamblea
Estatal del Sector Crítico
Madrid, 19 de enero de 2002
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