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CONTRA LA EUROPA DEL
CAPITAL Y LA GUERRA, GLOBALIZEMOS LA RESISTENCIA. OTRO MUNDO ES POSIBLE.
MANIFIESTO CONTRA LA PRECARIEDAD.
La globalización capitalista repercute de forma determinante en
todos los aspectos de nuestra vida. En el mundo del trabajo, la precariedad
es fruto de la globalización y tiene un efecto devastador entre
la clase trabajadora, sobre todo en las mujeres y los jóvenes:
inseguridad y vulnerabilidad personal, deterioro de la salud, recortes
de derechos y protección social, bajos salarios, alta siniestralidad
por encima de la media de los trabajadores estables, falta de actividad
sindical por miedo al empresario y deterioro de la solidaridad entre los
propios trabajadores.
La situación actual tiene su origen en el cambio de las características
del empleo en las últimas dos décadas, provocado por la
hegemonía del neoliberalismo y la globalización. Los trabajadores
se convierten en adversarios entre sí, al ser utilizados como instrumentos
de la competencia, y sufren una degradación continua de sus condiciones
de vida para preservar la competitividad ante la presencia de economías
más productivas o con costes salariales más bajos. La voracidad
de las multinacionales no tiene límites, y se impone a los trabajadores
con la amenaza de trasladar sus centros de producción a zonas con
menores derechos laborales. De ese modo, pues, la lucha para frenar las
agresiones y mejorar la vida de los trabajadores y trabajadoras pasa,
inexorablemente, por ponerle coto a la globalización capitalista.
La Unión Europea se ha forjado exclusivamente sobre intereses
económicos, olvidando los derechos sociales y políticos
de los hombres y mujeres que viven en ella. La moneda única fuerza
a los Estados a la estabilidad monetaria y fiscal, impidiendo adaptar
las políticas económicas de cada país a sus necesidades
reales. No todos los países afrontan el mercado y la moneda únicos
desde la misma situación y es evidente que la convergencia monetaria
no lleva aparejada la convergencia de los derechos de todos los ciudadanos
y ciudadanas. Las restricciones que impone el euro junto con la flexibilidad
económica de la globalización han acabado por levantar un
círculo de hierro contra los trabajadores.
En nuestro país, la dureza de los sucesivos gobiernos ha llevado
a continuos retrocesos en los derechos de los trabajadores, que se habían
conseguido tras muchos años de lucha. En concreto, la precariedad
laboral no tiene parangón con los países europeos (en la
UE la media no llega al 15% mientras en España supera el 30%),
alcanza grados aberrantes en algunos sectores, casi el 100% de las plantillas,
cuando no ocurre que la propia precariedad es el fundamento de negocios
como en el caso de las ETTs.
Las sucesivas reformas laborales no han tenido nunca el propósito
de reducir la precariedad ya que es un instrumento básico del sistema
para alimentar los beneficios, recortar los salarios, desarmar a los trabajadores
frente a los patrones y debilitar la fuerza de la clase obrera y sus organizaciones.
El libertinaje empresarial se ceba en la indefensión de los precarios.
Se desbordan las leyes y se cae en la ilegalidad. Las fórmulas
y el grado de la precariedad son muy variados. En el sector privado, la
fórmula más institucional son los contratos temporales,
cuyo espectacular desarrollo está ligado a las prácticas
empresariales de la externalización y la subcontratación
de todo tipo de actividades, bienes y servicios. Las grandes empresas
recurren a estos métodos para reducir los costes salariales, disminuir
las plantillas fijas y, también, para dividir, debilitar y amenazar
a los trabajadores.
Los contratos a tiempo parcial no dejan de ser también expresión
de una grave precariedad al no ser, en la mayoría de las ocasiones,
una opción voluntaria sino producto de su desesperación.
Y la legalidad se degrada a medida que se desciende en la categoría
de la empresa, llegando a retrotraer a muchos asalariados a las condiciones
laborales ruines y escandalosas del siglo XIX: las contratas y subcontratas,
los contratos de arrendamiento de servicios, de ejecución de obra
que se confunden con contratos por obra y servicio, de falsos autónomos,
los becarios, meritoriaje, las prácticas laborales gratuitas
La economía sumergida descansa en una absoluta falta de legalidad,
que afecta especialmente a los trabajadores inmigrantes, agravada su situación
por las condiciones personales y sociales de desarraigo y lejanía
del entorno familiar.
La precariedad afectaba hasta ahora básicamente al sector privado,
pero cobra ya las mismas características en los servicios y administraciones
públicas. Los objetivos de reducir los gastos públicos,
de equilibrar los presupuestos, de reducir costes de gestión, llevan
implícito un aumento de la precariedad. Las privatizaciones de
los servicios públicos, ya sea plena o sólo de la gestión,
con independencia de cumplir otros preceptos del neoliberalismo, abren
las puertas a la conversión de funcionarios en trabajadores sometidos
a las leyes del mercado y por lo tanto a su alto grado de precariedad.
Incluso los propios funcionarios se ven afectados al reducirse su estabilidad
a través de las modificaciones introducidas en la legislación.
La corrosiva situación de la precariedad laboral recorre al conjunto
del sistema económico, alimentando los beneficios en detrimento
de los derechos elementales de los trabajadores. Es necesario combatirla
con firmeza, recuperar los derechos arrebatados y conseguir extenderlos
al resto de los países, especialmente en aquellos que sufren con
mayor crueldad los efectos de la globalización capitalista. Para
ello reclamamos y exigimos:
" La abolición de las ETTs.
" Recuperar la causalidad en la contratación temporal y la
estabilidad en el empleo.
" Desaparición de todas las formas de contratas y subcontratas
fraudulentas. Son precisas reformas legislativas para reforzar los elementos
de responsabilidad de la empresa principal, los derechos colectivos y
reivindicando los de información, audiencia y participación
de los representantes de los trabajadores.
" Reducción de la jornada a 35 H, por ley, computo semanal
y sin reducción de salario. Prohibición de las horas extraordinarias
excepto las de fuerza mayor. Es imposible concebir una sociedad de pleno
empleo sin reducir la jornada.
" Papeles para todos los inmigrantes, que evite la contratación
ilegal. Igualdad de derechos.
" Salario Mínimo suficiente. En la actualidad el SMI es uno
de los más bajos de Europa, representa solo el 35% del salario
medio y está 24,5 puntos por debajo del nivel considerado digno
por la Carta Social.
" Aprobación internacional de la Carta de Derechos Sociales,
con penalización para los Estados que no la cumplan.
Estos objetivos, tan justos como alcanzables, sólo se conseguirán
si luchamos por ellos. Desde el Movimiento Antiglobalización llamamos
a construir una gran alianza social para promover la movilización
sostenida con el fin de conseguir un mundo y unas sociedades más
solidarios y menos perversos. Hacemos un llamamiento a la participación
en las manifestaciones que tendrán lugar durante la presidencia
española de la Unión Europea, y convocamos una JORNADA DE
LUCHA EL DÍA 15 DE MARZO EN TODO EL ESTADO, con acciones que deben
concretarse en cada provincia, para denunciar la precariedad laboral y
concienciar a todos los ciudadanos y ciudadanas de que OTRO MUNDO ES POSIBLE
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